Sentenças de Helena Petrovna Blavatsky

Disse H. P. Blavatsky:

“Vida casta, mente livre e despreconceituada, coração puro, intelecto sequioso de conhecimentos, percepção espiritual lúcida, fraternal carinho para toda a humanidade, boa disposição para receber e transmitir conselhos e instruções, boa resignação e ânimo nos sofrimentos da injustiça pessoal que nos possa afetar, firmeza inabalável de princípios, valorosa defesa dos que forem injustamente atacados, devoção perseverante para com o ideal do progresso e perfeição da humanidade, que a Ciência Sagrada descreve. Tais são os degraus de ouro pelos quais o principiante poderá alcançar o Templo da Sabedoria Divina”.

“El mundo no está preparado todavía para entender la filosofía de las ciencias ocultas: deja primero que se aseguren de que existen seres en un mundo invisible, ya sean “espiritus” de los muertos o Elementales; y que existen poderes escondidos en el hombre, capaces de hacer de él un Dios en la Tierra”.

«Los filósofos esotéricos sostienen que todas las cosas de la naturaleza no son más que UNA MATERIALIZACIÓN DEL ESPÍRITU. La eterna Causa primera es espíritu latente, dicen ellos, y materia desde el principio. «En el principio era el Verbo… y el Verbo era Dios».»





H.P.B. – Isis sin Velo (en dos tomos)

«Heródoto nos dice que, en la parte más elevada de la octava torre de Belo, en Babilonia, ocupada por los sacerdotes astrólogos, existía un aposento o santuario en donde las sacerdotisas profetizantes entraban en sueño para recibir las comunicaciones del dios. Junto al lecho había una mesa de oro, encima de la cual estaban dispuestas varias piedras, que según nos refiere Manetón, eran aerolitos. Las sacerdotisas desarrollaban la visión profética en sí mismas, oprimiendo una de estas piedras sagradas contra su cabeza y pecho. Lo mismo tenía lugar en Tebas y en Patara, en Lycia[1].

Esto parece indicar que la psicometría era conocida y extensamente practicada por los antiguos. Hemos visto consignado en alguna parte que el profundo conocimiento que, al decir de Draper, atesoraban los antiguos astrónomos Caldeos acerca de los planetas y de las relaciones de éstos, era obtenido más por la adivinación de betylos, o piedra meteórica, que por medio de los instrumentos astronómicos. Estrabón, Plinio y Helancio, todos ellos hablan del poder eléctrico o electromagnético del betylo.

[1] Heródoto, lib. I, c. 181.»





H.P. Blavatsky – Isis sin Velo (en dos tomos) Tomo I

«El hombre dual, o sea aquel de quien se ha separado el espíritu divino e inmortal dejando sólo la forma animal y el cuerpo astral (el alma mortal más elevada de Platón), está puramente abandonado a sus instintos porque se halla dominado por todos los vicios vinculados en la materia; de aquí que se convierta en un dócil instrumento en manos de los séres invisibles de materia sublimada que vagan por nuestra atmósfera, y que están siempre prontos a inspirar a todos aquellos que merecidamente han sido abandonados por su inmortal consejero, el Divino Espíritu, llamado por Platón «genius».»





H.P. Blavatsky – ISIS SIN VELO (en dos tomos)

«Muchos años de andar vagando entre mágicos «cristianos y paganos», ocultistas, mesmerizadores, y los tutti quanti que se ocupan del arte blanco o del negro, deben ser suficientes, creemos, para darnos un cierto derecho de sentirnos competentes para tener algo de práctica en cuestión tan controvertida y complicada. Nos hemos relacionado con los fakires, los santos hombres de la India, y les hemos visto cuando comunicaban con los Pitris. Hemos seguido los procedimientos y el modus operandi de los derviches ahulladores y danzantes; sostenido relaciones amistosas con marabonts de la Turquía Asiática y Europea; y los encantadores de serpientes de Damasco y Benares, tienen pocos secretos que no hayamos tenido la fortuna de estudiar.»





H.P.B. – Isis sin Velo, Tomo I (versión en dos tomos)

«Las claves para los bíblicos milagros de la antigüedad y para los fenómenos de los tiempos modernos; los problemas de la psicología, fisiología y los numerosos «eslabones perdidos» qué tan perplejos tienen a los sabios de algún tiempo a esta parte, SE HALLAN TODOS EN MANOS DE LAS FRATERNIDADES SECRETAS. Este misterio debe ser descubierto algún día.

[…] La clave estaba bajo la custodia de aquellos que SABEN EL MODO DE COMUNICAR CON LA PRESENCIA INVISIBLE, y que han recibido de los labios de la misma madre Naturaleza sus grandes verdades. Y de esta suerte permanecen estos monumentos a manera de silenciosos y olvidados centinelas en los umbrales de aquel mundo invisible, CUYAS PUERTAS SÓLO SE ABREN PARA UNOS POCOS ELEGIDOS.»





H.P.B. – Isis sin Velo (en dos tomos)

«Otra propiedad de dicho aceite es, que una vez combinado con otra substancia QUE NO ESTAMOS AUTORIZADOS PARA NOMBRAR, y dejado luego en reposo bajo la acción de los rayos de la luna, en ciertas noches indicadas por los astrólogos del país, engendra extrañas criaturas.»





H.P.B. – Isis sin Velo (dos tomos)

«Existen esparcidos por todo el mundo un puñado de sabios pensadores y solitarios, que pasan su vida en la obscuridad, lejos del bullicio mundano, estudiando los grandes problemas de los universos físico y espiritual. Tienen sus archivos secretos, en los cuales se conservan los frutos de los trabajos escolásticos de una larga serie de reclusos, de quienes ellos son los sucesores. El saber de sus primitivos antecesores, los sabios de la India, Babilonia, Nínive y de la Tebas imperial; las leyendas y tradiciones comentadas por los maestros de Solón, Pitágoras y Platón, en los patios de mármol de Heliópolis y de Sais; tradiciones que, en sus días, ya brillaban muy débilmente a través del velo nebuloso del pasado; todo esto y mucho más está registrado en pergaminos indestructibles, y se ha transmitido con celoso cuidado de un adepto a otro.»





H.P.B. Isis sin Velo (en dos tomos)

«Cuando el médium está completamente «desarrollado», o sea, perfectamente pasivo, su propio espíritu astral puede ser adormecido, y hasta lanzado fuera de su cuerpo, que es entonces ocupado por un elemental o, lo que es todavía peor, por un monstruo infernal humano de la octava esfera, que hace uso del mismo como si fuera propio. Con demasiada frecuencia la causa de los más célebres crímenes debe buscarse en tales posesiones. Dependiendo la mediumnidad física de la pasividad, el remedio de ella se presenta naturalmente por sí mismo: dejando el médium de ser pasivo. Los espíritus jamás dominan a personas de carácter positivo y decididas a resistir a todas las influencias extrañas.»





H.P.B. – Isis sin Velo (en dos tomos)

«Dios geometriza», dijo Platón. «Las leyes de la naturaleza son los pensamientos de Dios»; ha exclamado Oërsted 2.000 años después. «Sus pensamientos son inmutables –ha repetido el estudiante solitario de la ciencia Hermética–, por consiguiente, EN LA PERFECTA HARMONÍA Y EQUILIBRIO DE TODAS LAS COSAS ES DONDE DEBEMOS BUSCAR LA VERDAD.





H.P.B. – Isis sin Velo (dos tomos)

Stephens […] dice que los descendientes de los Caciques y los súbditos Aztecas VIVEN TODAVÍA, SEGÚN SE CREE, EN LAS INACCESIBLES FORTALEZAS DE LAS CORDILLERAS, «desiertos en los cuales no ha penetrado jamás un hombre blanco… viviendo como vivían sus padres, construyendo los mismos edificios… con adornos de escultura y de yeso; grandes patios y altas torres con largos tramos de escalones, y grabando todavía en tablillas de piedra los mismos jeroglíficos misteriosos».[…]

Aparte del hecho de que ESTA CIUDAD MISTERIOSA HA SIDO VISTA DESDE UNA GRAN DISTANCIA por atrevidos viajeros, no existe ninguna improbabilidad intrínseca en cuanto a lo que a su existencia se refiere.

«Felices los puros de corazón, que repelen inconscientemente, GRACIAS A LA PUREZA PERFECTA DE SU NATURALEZA INTERNA, a los negros espíritus del mal. Porque en realidad no tienen ellos otras armas de defensa que aquella innata bondad y pureza.»

H.P.B. – Isis sin Velo (en dos tomos)





H.P.B. – Isis sin velo (en dos tomos)

«La mandrágora es una planta que presenta la forma rudimentaria de una criatura humana, teniendo una cabeza, dos brazos y dos piernas que forman las raíces. La superstición de que cuando es arrancada del suelo grita con una voz humana, no está completamente desprovista de fundamento. Lanza una especie de chillido a causa de la substancia resinosa de sus raíces, las cuales son algo difíciles de arrancar; ESTA PLANTA TIENE TAMBIÉN MÁS DE UNA PROPIEDAD OCULTA COMPLETAMENTE DESCONOCIDA DE LOS BOTÁNICOS.»





H.P.B. – Isis sin Velo (dos tomos)

«Se dice que lo semejante atrae a lo semejante; así, según la manera que nuestra forma astral se desliza al exterior durante las horas del sueño, en armonía con nuestros pensamientos, trabajos y ocupaciones diarias, todo lo cual queda fielmente impreso sobre la cápsula plástica llamada alma humana, ÉSTA ATRAE EN TORNO SUYO A SERES ESPIRITUALES ANÁLOGOS A LA MISMA. DE AQUÍ QUE ALGUNOS SUEÑOS Y VISIONES SEAN PUROS Y BELLOS, Y OTROS IMPUROS Y DIABÓLICOS.»

«Purifique el estudiante de las ciencias ocultas su propia naturaleza y procure que sus pensamientos sean tan elevados como los de los videntes Indos, y entonces podrá dormir sin que le molesten vampiros, íncubos o súcubos. En torno de la forma insensible de tal durmiente el inmortal espíritu difunde un poder divino, que le protege de toda maligna asechanza, como podría hacerlo un muro de cristal.»





H.P.B. – Isis sin Velo (en dos tomos)

LA IMAGINACIÓN MATERNA

«Sólo tenemos que recordar el muy conocido fenómeno de los stigmas, nœvi materni o marcas de nacimiento, cuyos efectos son producidos por la mediación involuntaria de la imaginación materna hallándose en un estado de excitación. El hecho de que la madre pueda influir en el aspecto del niño, antes de nacer, era tan conocido de los antiguos que las griegas ricas tenían la costumbre de colocar hermosas estatuas cerca de la cama para poder ellas tener ante sus ojos unos modelos perfectos.»





H.P.B. Isis sin Velo (en dos tomos)

«Lo que sostiene la fe del hombre en Dios y en una vida espiritual futura, es LA INTUICIÓN, AQUEL DIVINO PRODUCTO DE NUESTRO YO INTERIOR, que desprecia las mojigangas del sacerdote católico-romano y sus ídolos ridículos, las mil y una ceremonias del brahmán y sus ídolos, y las jeremiadas del predicador protestante y su credo árido y desolado, sin ídolos, pero con un infierno y una condenación eterna enganchados a la muerte. A no ser por esta intuición, siempre viva a pesar de sus frecuentes vacilaciones, por estar trabada por la materia, la vida humana sería una parodia y la humanidad una farsa. Este INEXTINGUIBLE SENTIMIENTO DE LA PRESENCIA DE ALGO FUERA Y DENTRO DE NOSOTROS MISMOS, es de naturaleza tal que ninguna contradicción dogmática ni forma exterior de culto pueden destruirlo en la humanidad, hagan lo que quieran tanto los sabios como el clero.»

«La oración abre la visión espiritual del hombre porque la oración es deseo, y el deseo desarrolla voluntad; las emanaciones magnéticas procedentes del cuerpo en cada esfuerzo, sea físico o mental, producen una automagnetización y éxtasis. Plotino recomendaba la soledad para la oración, como uno de los medios más eficaces para lograr lo que se pide; y Platón aconsejaba a todos los que oraban, «el permanecer silenciosos en presencia de los seres divinos, hasta que ellos aparten la nube de tus ojos, y te permitan ver por medio de la luz que de ellos emana». Apolonio siempre se aislaba de los hombres, durante la «conversación» que sostenía con Dios, y siempre que experimentaba la necesidad de sumirse en la contemplación divina y en la plegaria, se envolvía completamente, cabeza y todo, con los pliegues de su manto blanco de lana. «Cuando quieras orar, entra en tu habitación, y cuando hayas cerrado la puerta, ruega a tu Padre en secreto», dice el Nazareno, el discípulo de los Esenios.

Todo ser humano nace con el rudimento del sentido interno llamado intuición, el cual puede ser desarrollado en lo que el escocés conoce con el nombre de «segunda vista». Todos los grandes filósofos que, como Plotino, Porfirio y Jámblico, empleaban dicha facultad, enseñaban esta doctrina. Existe una facultad en la mente humana –escribe Jámblico–, que es superior a todo cuanto ha nacido o sido engendrado. Por medio de ella podemos lograr la unión con las inteligencias superiores, transportarnos más allá de las escenas de este mundo y compartir la vida sublime y los poderes peculiares de los seres celestiales».»

H.P.B. – Isis sin Velo (en dos tomos)





H.P.B. – Isis sin Velo (en dos tomos)

«Si tan adelantados están los modernos maestros respecto de los antiguos, ¿por qué no nos devuelven las artes perdidas de nuestros antepasados postdiluvianos? ¿Por qué no nos proporcionan los colores inalterables de Luxor, la púrpura de Tiro, el brillante bermellón y el azul deslumbrador que decora las paredes de aquel sitio, y que hoy día se conserva tan brillante como el día en que se aplicó? ¿Por qué no nos enseñan el modo de preparar el cemento indestructible de las Pirámides y de los antiguos acueductos; la hoja de Damasco, que puede ser retorcida como un tirabuzón dentro de su vaina sin romperse; los tonos vistosos e incomparables de los vidrios de color, que se hallan entre el polvo de las antiguas ruinas y brillan en los ventanales de las antiguas catedrales; y el secreto del verdadero vidrio maleable? Y si la Química apenas puede rivalizar ni siquiera con los primitivos tiempos de la Edad Media en algunas artes, ¿a qué viene hacer alarde de ciertos hechos que, según las mayores probabilidades, eran perfectamente conocidos hace millares de años? Cuanto más adelantan la arqueología y la filología, tanto más humillantes son para nuestro orgullo los descubrimientos que diariamente se realizan, y tanto más glorioso el testimonio que deponen en favor de aquellos que, quizás por razón de la remota antigüedad que les separa de nosotros, han sido considerados hasta ahora como unos ignorantes profundamente encenagados en el fango de la superstición.

¿Por qué hemos olvidado que muchísimo antes de que la proa del audaz genovés hendiese las aguas occidentales, las embarcaciones fenicias habían dado la vuelta al mundo, y llevado la civilización a regiones actualmente silenciosas y desiertas? ¿Qué arqueólogo se atreverá a asegurar que la misma mano que trazó los planos de las Pirámides de Egipto, Karnak, y otras muchas obras cuyas ruinas abandonadas están desmoronándose entre las arenosas orillas del Nilo no pudo erigir el monumental Nagkon-Wat, de Cambodge, o trazar los jeroglíficos que se ven en los obeliscos y en las puertas de la abandonada población india recientemente descubierta en la Colombia británica por Lord Dufferin, o bien las de las ruinas de Palenque y de Uxmal, en la América central? Las reliquias que en nuestros museos atesoramos –últimos recuerdos de «artes perdidas» mucho tiempo ha–, ¿no hablan elocuentemente en favor de la civilización antigua y no son la prueba completa y repetida de que las naciones y continentes que existieron en otro tiempo, han enterrado juntamente con ellos varias artes y ciencias que ni el primer crisol calentado en un claustro de la Edad Media, ni la última retorta rota por un químico moderno han hecho ni harán revivir, al menos durante el presente siglo?»





Isis sin Velo, Tomo I (edición original en dos tomos)

«Apenas existe una sola fase de la mediumnidad, cualquiera que sea su especie, DE QUE NO HAYAMOS SIDO TESTIGOS DURANTE ESTOS ÚLTIMOS VEINTICINCO AÑOS, en distintos países del globo. La India, Tíbet, Borneo, Siam, Egipto, Asia Menor, América (del Norte y del Sur), y otras partes del mundo, cada una de ellas ha desplegado ante nosotros su fase particular de fenómenos medianímicos y de poder mágico. Nuestra variada experiencia nos ha enseñado dos importantes verdades, a saber: que PARA EL EJERCICIO DE ESTE ÚLTIMO, SON INDISPENSABLES LA PUREZA PERSONAL Y EL EJERCICIO DE UNA VOLUNTAD EDUCADA E INDOMABLE…»





H.P. Blavatsky – Isis sin Velo (en dos tomos)

«Muchos años de andar vagando entre mágicos «cristianos y paganos», ocultistas, mesmerizadores, y los tutti quanti que se ocupan del arte blanco o del negro, deben ser suficientes, creemos, para darnos un cierto derecho de sentirnos competentes para tener algo de práctica en cuestión tan controvertida y complicada. Nos hemos relacionado con los fakires, los santos hombres de la India, y les hemos visto cuando comunicaban con los Pitris. Hemos seguido los procedimientos y el modus operandi de los derviches ahulladores y danzantes; sostenido relaciones amistosas con marabonts de la Turquía Asiática y Europea; y los encantadores de serpientes de Damasco y Benares, tienen pocos secretos que no hayamos tenido la fortuna de estudiar.»





H.P.B. – Isis sin Velo, Tomo I (versión en dos tomos)

«El hombre que ha subyugado suficientemente la materia para recibir la luz directa de su esplendoroso Augoeides, siente la verdad intuitivamente, y no puede errar en sus juicios, a pesar de todos los sofismas sugeridos por la fría razón, porque está ILUMINADO. Por consiguiente, el don de profecía, la vaticinación y la llamada inspiración divina no son más que los efectos de esta iluminación desde lo alto por nuestro propio espíritu inmortal.»





H.P.B. Isis sin Velo (nueva versión en dos tomos), Tomo I

«Así, en presencia de estos maravillosos descubrimientos de nuestra época, y de las mágicas posibilidades del porvenir, todavía latentes y ocultas en el reino sin límites de la naturaleza, y además, en vista de lo muy probable que es que la Fuerza de Edison y el teléfono del profesor Graham Bell modifiquen, si es que no trastornen, todas nuestras ideas en lo que a los fluidos imponderables se refiere, las personas que tengan intención de oponerse a nuestras afirmaciones, harán perfectamente en esperar a ver si son corroboradas o refutadas por descubrimientos futuros.

Sólo en relación con estos descubrimientos, podemos quizás recordar a nuestros lectores que se encuentran muchos indicios en las antiguas historias respecto de un cierto secreto que poseían los sacerdotes Egipcios, gracias al cual podían comunicarse instantáneamente durante la celebración de los Misterios, de un templo a otro, aunque el uno estuviese en Tebas, y el otro al extremo opuesto del país; la leyenda lo atribuye, por supuesto, a las «tribus invisibles del aire», las que llevan mensajes para los mortales. El autor del Hombre pre-Adamita cita un hecho, que como dado únicamente sobre su propia autoridad, y mostrándose indeciso acerca de si la historia procede de Macrinus o de algún otro escritor, puede ser considerado por lo que valga.

Dice que, durante su estancia en Egipto, supo casi de cierto que «una de las Cleopatras (?) mandó noticias a todas las ciudades por medio de un alambre, desde Heliópolis a Elephantina, en el alto Nilo.»





H.P.B., Isis sin Velo (en dos tomos) Tomo I

«Un perfecto conocimiento de las propiedades ocultas de todo cuanto existe en la naturaleza, tanto visible como invisible; sus mutuas relaciones, atracciones y repulsiones; la causa de éstas teniendo su origen en un principio espiritual que penetra y anima a todas las cosas; la facultad de disponer las condiciones de la mejor manera para que este principio se manifieste, en otras palabras, un CONOCIMIENTO COMPLETO Y PROFUNDO DE LA LEY NATURAL; esto era y esto es el fundamento de la magia.»





Isis, Tomo I (versión en 2 tomos)

UN RESUMEN DEL FIN DE LA ATLÁNTIDA

Thevetat es Hiranyaksa, y es el Oduarpa que cita C.W.L.

«Continuando la tradición, hemos de añadir que los hierofantes estaban divididos en dos categorías: LOS UNOS ERAN INSTRUIDOS POR LOS «HIJOS DE DIOS», DE LA ISLA, Y ESTABAN INICIADOS EN LA DOCTRINA DIVINA DE LA PURA REVELACIÓN; y los otros habitaban la perdida Atlántida (si así debe llamarse), y perteneciendo a otra raza, HABÍAN NACIDO CON UN PODER DE VISIÓN QUE ABARCABA TODAS LAS COSAS OCULTAS, a cualquiera distancia que fuese y a pesar de los obstáculos materiales. En una palabra, eran ellos la cuarta raza de hombres mencionada en el Popol-Vuh, cuya facultad de visión era ilimitada, y que de una vez sabían todas las cosas. Eran, quizás, médiums de nacimiento, como diríamos ahora, que no tenían que luchar ni sufrir para obtener sus conocimientos, ni adquirían éstos a costa de ningún sacrificio. Por lo tanto, MIENTRAS QUE LOS PRIMEROS CAMINABAN POR EL SENDERO TRAZADO POR SUS DIVINOS INSTRUCTORES, Y ADQUIRÍAN SUS CONOCIMIENTOS GRADUALMENTE, APRENDIENDO AL MISMO TIEMPO A DISTINGUIR EL BIEN DEL MAL, NATIVOS ADEPTOS DE LA ATLÁNTIDA OBEDECÍAN CIEGAMENTE A LAS INSINUACIONES DEL GRANDE E INVISIBLE «DRAGÓN», EL REY THEVETAT (¿la Serpiente del Génesis?). Thevetat no había aprendido ni adquirido conocimientos, pero apropiándonos una expresión del Dr. Wilder relacionada con la tentadora Serpiente, era «una especie de Sócrates que sabía sin haber sido iniciado». ASÍ ES QUE, INFLUIDA POR LAS MALIGNAS INSINUACIONES DE SU DEMONIO, THEVETAT, LA RAZA ATLÁNTICA SE CONVIRTIÓ EN UNA NACIÓN DE MAGOS PERVERSOS. A consecuencia de esto, declaróse una guerra, cuya historia sería demasiada larga para contarla; la parte esencial de la misma puede encontrarse en las desfiguradas alegorías de la raza de Caín, de los Gigantes, y en la de Noé y su virtuosa familia. El conflicto terminó con la sumersión de la Atlántida; lo cual encuentra su imitación en las narraciones babilónica y mosáica del diluvio. Los gigantes y magos «…y toda carne murió… y todo hombre». Todos excepto Xisuthrus y Noé, que son substancialmente idénticos al gran Padre de los Thlinkithianos del Popol-Vuh, o libro sagrado de los Guatemaltecos, el cual también habla de su salvación en un gran buque, como Waiswasvata, el Noé indio





H.P.B. – Isis sin Velo (en dos Tomos)

LAS TUMBAS DE LOS INCAS

TÚNELES EN AMÉRICA

Detalle autobiográfico de H.P.B.

«Varios años después de haber oído tal historia y su confirmación por aquel caballero italiano, VISITAMOS DE NUEVO EL PERÚ. Yendo desde Lima hacia el Sur, por mar, llegamos, cuando ya se ponía el sol, a un punto cercano a Arica, y nos llamó la atención una enorme roca, casi cortada a pico, que permanecía en triste soledad en la costa, separada de la cordillera de los Andes. ERA LA TUMBA DE LOS INCAS. Al iluminar los postreros rayos del sol poniente la superficie de la roca, pueden distinguirse, con ayuda de unos gemelos ordinarios, algunos curiosos jeroglíficos grabados en la superficie volcánica.

Cuando Cuzco era la capital de Perú, tenía un templo del sol, famoso en todas partes por su magnificencia. Estaba cubierto de gruesas planchas de oro, y las paredes estaban revestidas con el mismo precioso metal; sus cornisas eran también de oro macizo. En el muro occidental, los arquitectos habían practicado una abertura dispuesta de tal modo, que cuando los rayos del sol daban en ella, los concentraba en el interior del edificio. Extendiéndose a manera de dorada cadena desde un punto brillante a otro, DABAN LA VUELTA A LOS MUROS ILUMINANDO LOS DEFORMES ÍDOLOS, Y PONIENDO DE MANIFIESTO CIERTOS SIGNOS MÍSTICOS QUE EN OTRAS OCASIONES ERAN INVISIBLES. ÚNICAMENTE COMPRENDIENDO ESTOS JEROGLÍFICOS (IDÉNTICOS A LOS QUE PUEDEN VERSE HOY DÍA SOBRE LA TUMBA DE LOS INCAS), ERA COMO PODÍA UNO SABER EL SECRETO DEL TÚNEL Y DE SUS ENTRADAS. Había una de estas en las cercanías de Cuzco, estando ahora oculta y siendo imposible de descubrir. Conduce directamente a un inmenso túnel que va de Cuzco a Lima, y que, torciéndose después hacia el Sur, se extiende por Bolivia. En cierto punto el túnel está cortado por una tumba real. En el interior de esta cámara sepulcral hay dos puertas ingeniosamente dispuestas, o más bien, dos enormes losas que giran sobre unos goznes, y que cierran de un modo tan perfecto, que únicamente pueden distinguirse de las demás porciones de los muros esculpidos, por medio de algunos signos secretos, cuya clave poseen sus fieles custodios. Una de estas losas giratorias cierra la boca meridional del túnel de Lima, y la otra el extremo septentrional del pasadizo de Bolivia. Este último, dirigiéndose hacia el Sur, pasa por Trapaca y Cobijo, porque Arica no dista mucho del pequeño río llamado Pay’quina[1], que constituye la frontera entre el Perú y Bolivia […] Tenemos en nuestro poder un plano exacto del túnel, del sepulcro y de las puertas, que en aquella ocasión nos fue ofrecido por el viejo peruano.»

Y sigue…

[1] Pay’quina‘payaquina, llamado así porque sus aguas solían arrastrar partículas de oro, procedentes del Brasil. En un puñado de arena que llevamos a Europa, encontramos unos pocos granitos de metal puro.





H.P.B. – Isis sin Velo (en dos tomos)

«Esferas desconocidas bajo nuestros pies; esferas todavía más desconocidas y todavía más inexploradas encima de nosotros; entre unos y otras un puñado de topos, ciegos a la gran luz de Dios, y sordos a los susurros del mundo invisible, JACTÁNDOSE DE QUE ELLOS GUÍAN A LA HUMANIDAD [LOS CIENTÍFICOS]. ¿Hacia dónde? Hacia adelante pretenden ellos; pero nosotros tenemos derecho para dudarlo.»





H.P.B. – Isis sin Velo (en dos tomos)

LA ISLA BLANCA, SHAMBALLA

En este fragmento H.P.B., sin decirlo directamente, esta hablando de Shamballa

«La tradición dice, y los recuerdos del Gran Libro explican, que mucho tiempo antes de los días de Ad-am y de su curiosa mujer, He-va, allí donde hoy sólo se encuentran lagos salados y áridos desiertos, existía un vasto mar interior, que se extendía por el Asia Central, al norte de la majestuosa cordillera de los Himalayas y de sus estribaciones occidentales. Una isla que por su incomparable belleza no tenía rival en el mundo, estaba habitada por los últimos restos de la raza que ha precedido a la nuestra. Esta raza podía vivir con la misma facilidad en el agua, en el aire o en el fuego, porque gozaba de un ilimitado dominio sobre los elementos. ERAN LOS «HIJOS DE DIOS»; NO AQUELLOS QUE VIERON A LAS HIJAS DE LOS HOMBRES, SINO LOS VERDADEROS ELOHIM, aunque en la Kábala oriental tengan otro nombre. ELLOS ERAN LOS QUE COMUNICARON A LOS HOMBRES LOS MÁS MISTERIOSOS SECRETOS DE LA NATURALEZA, Y LES REVELARON LA «PALABRA» INEFABLE, ACTUALMENTE PERDIDA. Esta palabra, que no es ninguna palabra, había en otro tiempo dado la vuelta por todo el globo, y todavía subsiste a manera de eco lejano y moribundo en los corazones de algunos hombres privilegiados. LOS HIEROFANTES DE TODOS LOS COLEGIOS SACERDOTALES ESTABAN ENTERADOS DE LA EXISTENCIA DE ESTA ISLA, pero la «palabra» era conocida únicamente del Java-Aleim, o presidente de cada colegio, y transmitida a su sucesor solamente en el momento de la muerte. Existían muchos de tales colegios, y los antiguos autores clásicos hablan de ellos.»





H.P.B. – Isis sin Velo (en dos tomos)





[Nota del Editor: buena parte de estos textos fueron seleccionados por Jose Rubio Sanchez -teósofo español- y publicados en la  página del Facebook: Obras Completas H.P. Blavatsky.]

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