Un caso de midiumnidad (contribución al estudio de la actividad subconsciente del espíritu) – Por Fernando Pessoa

  1. Cómo se indujo la mediumnidad
  1. Base histérica o histeroneurasténica (averiguar y analizar las características psíquicas de esas neurosis, determinar en qué se relacionan con los fenómenos típicos de la llamada “mediumnidad” en parte aquí, en parte en otra sección de este estudio).
  2. Autosugestión progresiva por el establecimiento de una (por lo menos relativa, pero eficazmente activa) creencia en la realidad espiritista de estos fenómenos por la lectura de obras de ocultismo y de teosofía.
  3. Elementos de sugestión, tomados en conversación, prolongación de los anteriores, y sumándose con
  4. Elementos de sugestión hipnótica o similhipnótica (la mediumnidad comenzó a continuación de una leve hipnosis).
  5. El estado de depresión producido por (I) disgustos y perturbaciones varias, (2) la propia perturbación mental causada por la aparición de los fenómenos mediúmnicos, tanto por esa aparición, como por el contenido de las llamadas “comunicaciones”, y (3) el conflicto entre todo esto y el básico y normal espíritu de lucidez, lógica y necesidad de precisión científicas, escepticismo filosófico y tendencia al análisis razonado.
  6. Los estímulos mentales -curiosidad en cuanto al futuro, ansia de conocer, etc.- normalmente humanos, primeramente suscitados por estudios astrológicos, y después agravados por la propia presencia de los hechos anteriormente descritos. 




2. Progreso de la mediumnidad

  1. Declaración amorfa de la escritura automática, imperfecta e inconexa (a continuación, como se dijo, de una leve hipnosis, y relacionada con ella por el primer nombre escrito, etc.). 
  2. Aparición de fenómenos de ligera visión con aumento de fijación retiniana de imágenes y una presumida capacidad de ver la llamada “aura etérica”
  3. Aparición de la escritura automática desarrollada antes y después con una pretendida comunicación de diversos espíritus, sin respuesta a preguntas, etc. (después de escribir una extensa carta sobre el asunto, q. n.).
  4. Aparición (después de asistir a los fenómenos interpretativos de la cartomancia) de una mímica mediúmnica, sobre todo revelada en la segunda sesión de cartomancia a la que asistió.




3. Concomitantes psíquicas de la mediumnidad

(a) Desaparición (salvo raras intermitencias) de la acción continua y lúcida de las facultades superiores del espíritu; aumento de la dispersión mental, debilidad de voluntad (y de inhibición sobre todo) agravada, gradual sustitución de las facultades del sueño a las de relación con la realidad concreta (mundo exterior) y abstracta (lógica y espíritu científico). 

(b)  Desvío inferiorizante de las facultades de imaginación, tendiendo a la imagen visual para sustituir la idea abstracta (como en la semisomnolecia y en los cerebros inferiores – FF).

(c) Debilitamiento de la sensibilidad sana y de la sociabilidad, con un concomitante aumento de la sensibilidad estéril e introspectiva, una incapacidad creciente para medir la importancia de los actos, un apagamiento de la afectividad, un incremento del egoísmo y de la indiferencia.

(d) Aumento de los desvíos ideáticos y sentimentales característicos del temperamento, y suscitación de otros (tal vez latentes, pero, en todo caso, normalmente de muy débil sustancia); acrecentamiento de la irritabilidad y de la excitación nerviosa.

(e) Debilitamiento físico y perturbaciones funcionales del organismo psíquico.





4. Análisis de las llamadas “comunicaciones” mediúmnicas

  1. Las novelas del subconsciente: las comunicaciones no pasan en general de un producto inferior y estéril de (1) la actividad imaginativa y baja del subconsciente funcionando, como cuando durante el sueño, liberado del control del consciente; (2) la actividad del subconsciente en lo que residuo de elementos del consciente, trabajando como en imitación de éste; (3) la actividad memorizada del subconsciente, reproduciendo elementos grabados que el consciente no alcanza.
  2. Ausencia de elementos extraños al conocimiento del individuo. Donde parece haberlos (1) se verifica que hay error, siendo puramente novelo los “hechos” presentados (caso de Margaret Mansel); (2) se verifica que son hechos grabados en la memoria subconsciente, que el consciente olvidó que había leído o presenciado; (3) se verifica que representan previsiones extraídas por una especie de raciocinio más rápido y más hábil que el del consciente; (4) se verifica que…… (cabe aquí analizar los hechos de previsiones que se realizan. Muchas veces estos casos no son tantos que no se puedan explicar por mera coincidencia, siendo inmensamente mayor el número de los que no se realizan; otras veces, cuando la precisión resulta tal que un hecho baste para ser extraño se verifica qua hay fraude; otras veces aún, y éstas son las que quedan, aceptando con facilidad que haya legitimidades en los hechos, cumple averiguar qué modalidad especial tiene el subconsciente como subconsciente para alcanzar ciertos detalles distantes y ciertos destalles futuros, observándose siempre que estos fenómenos -ser verdaderos- se dan en general, si no siempre, en personas no sólo enfermas -lo que poco importaría, pues tendríamos que averiguar qué es la enfermedad- pero absolutamente inferiores, mental y moralmente).
  3. Ausencia de ideación superior a la del médium. La expresión estilística y filosófica es la del médium, y cuando no lo sea, basta buscar entre los presentes o los sugestionadores a quien pueda haber inducido esa ideación por sugestión. No hay caso de ideación superior en médium no acompañada por individuos superiores. Notar, en todo caso, que la circunstancia de que el delirio esté frecuentemente por encima del nivel mental del individuo es característico de la gran histeria. Ver Richer, L’Hystéro-épilepsie.
  4. Casos de mayor alcance del subconsciente que del consciente (8 d[ías] 7h[oras] en las efemérides).
  5. Las contradicciones y contrariedades de las comunicaciones resultan (1) de las contradicciones en el carácter del médium, (2) de la crítica del consciente al subconsciente al emitir éste esos “comunicados”, (3) de las sugestiones múltiples recibidas.
  6. En momentos especiales de cansancio hay elementos emanados de sugestiones ajenas (alcance de estas sugestiones).
  7. Lógica de las profecías – (1) o se profetiza según lo que se quiere o se juzga bueno, o (2) según lo que -bueno o malo- se supone probable (como por criterio astrológico), o (3) por una reacción del subconsciente, resultante de la duda de consciente, se profetiza en discordancia, a veces sutil, con lo que se dijo y de que se dudó.
  8. Los elementos aparentemente inexplicables – (1) p. e. la construcción de horóscopos, (2) Nº 406.
  9. La intromisión del consciente en el subconsciente (el mediumnismo en flagrante delito): (1) el falseamiento de los relatos, (2) el cálculo entrometido entre respuestas y respuestas en las comunicaciones, (3) la acción del consciente en el sentido de colaborar con el inconsciente (solución de las iniciales, etc.).




5. Conclusiones

  1. La mediumnidad resulta de un desequilibrio mental, análogo al producido por el alcoholismo, siendo muchas veces el estado prodrómico de la locura declarada. (Casos).
  2. El subconsciente tiene facultades de orden diferente del consciente, más afinadas en ciertos puntos, pero absolutamente inferiores, y que, cuando aplicadas en estos casos, se desvían de su fin original, que es la conservación del organismo.
  3. Nada, hasta hoy, prueba la presencia de espíritus comunicantes, siendo para probar eso preciso demostrar primero que en las facultades, todavía mal estudiadas, del subconsciente no cabe la de elaborar todos los fenómenos que se llaman de mediumnidad.
  4. La mediumnidad es un estado mórbido participante de aquellos que producen de un lado la locura, del otro el crimen. El crimen, la locura, el suicidio son los aboutissementes inevitables de la autointoxicación mediúmnica.
  5. Análogos a lo del espiritismo contemporáneo tenemos en el pasado las epidemias danzantes de la edad media y los otros fenómenos estudiados por Richer en los apéndices de su libro sobre la Gran Histeria.
  6. El espiritismo tiende, sin compensación alguna, a atacar al espíritu científico; ni el arte, ni la moral, ni la propia religión ganan con eso. El arte no se hace por el subconsciente en libertad, sino por el subconsciente dominado. La moral no se hace con la pérdida de la inhibición y la anulación de la voluntad, que son las primeras necesidades de la moral. La religión no puede asentarse en el desarrollo del egoísmo, ni en la ruptura de los lazos sociales. 
  7. El espiritismo debería ser prohibido por ley, por la misma razón que las publicaciones obscenas y los espectáculos tendientes a suscitar en los cerebros débiles el vicio y el crimen.
  8. Para bien de la civilización griega que es la nuestra, aunque disfrazada, debemos renunciar a esos elementos indios, persas, y de otras razas de civilización inferior que por el cultivo constante de las facultades inferiores, tienden a destruir, en el individuo la supremacía de la razón, en la especie el instinto gregario, en la civilización actual su base de ciencia y arte que heredamos de nuestra madre común, Grecia.
  9. Cuando mucho, los fenómenos del ocultismo y del espiritismo debían ser, como en la antigüedad, pertenencia de una secta restringida, y no lanzados por la sociedad adentro, como si fuesen para todo el mundo.
  10. La fuerza creadora del Universo nos dio, a través de los sentidos (tal vez limitados) que nos concedió, la realidad exterior como tipo de Realidad, y nuestro espíritu apenas como preceptor de esa Realidad. Salir de aquí es violar las leyes fundamentales de la Naturaleza y de Dios. Lo que Dios hizo oculto (si Dios hizo alguna cosa oculta) es para que se conserve oculto. Si no, él lo hubiera hecho claro.
  11. El actual movimiento ocultista resulta (a) de la disgregación del cristianismo, que lucha, a todo trance, para conservarse bajo todas las formas que le aparezcan (b) de nuestra civilización internacional que volvió posible a los elementos emanantes de civilizaciones como las de la India y la China llegar hasta nosotros, (c) de la incapacidad de una generación neurastenizada por la rapidez excesiva del progreso moderno, industrial, cultural y científico, para adaptarse de pronto al tipo de mentalidad que es necesario que corresponda a las ideas-fuentes de ese progreso. 




¡Graecia Mater, dirígenos!

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